Pastelitos de manzana

en

Ingredientes:

  • 3 manzanas golden
  • 50 gr. de mantequilla
  • 5 cucharadas de azúcar moreno
  • 1 cucharadita de canela en polvo
  • 2 cucharaditas de maicena
  • Unas gotas de zumo de limón
  • 2 placas de hojaldre
  • 1 huevo

Nunca he sido de ir a comer a las grandes cadenas de comida americana. Pero había una cosa que siempre me gustó tomar, los pasteles de manzana calientes que vendían. Me encantan los postres de manzana y este, con ese relleno casi cremoso y caliente me encantaba.

Todas las recetas que había visto siempre tiraban de pasteles con masas fritas en aceite que, en mi opinión, le quitan gracia al pastelito y además aportan calorías innecesarias.  Así que probé a hacerlos con hojaldre al horno y la verdad es que fue un éxito rotundo.

Elaboración

Precalentamos el horno a 220º.

Cortamos la manzanas en dados pequeños y la ponemos en un cazo a fuego lento junto con la mantequilla, la canela, el azúcar y el limón hasta que la manzana esté dorada y blanda. Mezclamos la maicena con un poco de agua fría para disolverla y lo añadimos a la manzana dejando que cueza unos minutos para que la salsa espese un poco.

En mi caso he utilizado el kit de aperitivos de Lekue, que la verdad es que para hacer canapés o pastelitos pequeños de una sola vez es muy cómodo y rápido. Basta con extender una de las masas de hojaldre sobre el molde, presionar los agujeros para crear los huecos, pintar con huevo, rellenar y colocar el segundo hojaldre encima (cortado para que se abra). Después pasamos el rodillo para cortar los bordes de los pastelitos y listos para ir a la bandeja del horno pintándolos un poco con huevo por encima y espolvoreando algo de azúcar para decorar.

Si no tenéis el molde siempre podéis optar por cortar las masas de hojaldre redondas en triángulos con el relleno en la parte más ancha y enrollarlos formando pequeños cruasanes, que es una forma muy apañada y que siempre queda bien en la mesa.

Una vez formados los pastelitos, hay que llevarlos rápido al horno unos 10-15 minutos, hasta que el hojaldre suba y se dore por arriba. El truco con el hojaldre es que tenemos que trabajarlo rápido para que entre lo más frío posible en el horno que a su vez tiene que estar muy caliente.

 

 

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